Francia – Madagascar
Acompañar el desarrollo
de una nueva asociación
La idea de este hermanamiento (incluso si entonces
todavía no se nombraba así) nació
del encuentro de dos asociaciones de cultura muy diferente:
Francia y Madagascar.
La sociación francesa , motivada por las grandes
necesidades detectadas y por el enorme potencial de
la asociación de Madagascar, se comprometió
a apoyar la formación de las responsables y de
las voluntarias, favoreciendo su participación
en los diferentes encuentros y seminarios internacionales.
Al mismo tiempo, comenzó a financiar mini-proyectos
de nutrición, alfabetización y promoción
social.
He aqui el testimonio de Rose de Lima Ramanankavana,
presidenta nacional de AIC-Madagascar
Las voluntarias AIC de Madagascar y las de AIC-Francia
se apoyan y se sostienen desde 1988. A lo largo de los
años fueron llegando las ayudas gracias a las
cuales hemos podido edificar, por ejemplo, el Hogar
Sta. Luisa. Otro ejemplo es el apoyo económico
para pagar el salario del profesor del programa escolar
de AIC Madagascar, enviado cada semestre de manera contínua
desde 1992.
A partir de 1999, hemos ido recibiendo una importante
ayuda para alimentar a los niños de los que nos
ocupamos. Esta ayuda se ha extendido a los grupos de
Anosizato, Ankadisoa y Fianarantsoa
Los diversos grupos locales franceses sostienen varios
proyectos (por ejemplo: en 1995 pago del salario de
un guardia de noche y de una cocinera, así como
el coste de la fabricación de refrescos durante
dos años 1998-2000; ayuda para la subvención
de la cantina escolar de 160 niños; los gastos
escolares de los niños de que se ocupan varios
grupos; en 2001 respuesta a nuevas necesidades financiando
el proyecto “primero un techo”).
Todo esto ha permitido el desarrollo de AIC-Madagascar
que ha podido fundar nuevos grupos en otras ciudades
y pueblos, y consolidar los 13 grupos actuales ya en
actividad.
Gracias a la intercesión de las voluntarias
francesas que les orientaron hacia nuestra asociación,
en 1997 y 1999 algunas jóvenes francesas vinieron
a trabajar con nuestro niños durante un mes y
medio, tras un largo trabajo de preparación de
dos años, efectuado mediante el intercambio de
correo, . Cada vez , se nos ha ofrecido también
un lote importante de material escolar y de juguetes,
que han sido la alegría de nuestros niños.
Recientemente una de las jóvenes francesas ha
propuesto efectuar su memoria de fin de estudios ¡sobre
la AIC!.
En mayo y julio de 2001 un providencial legado fué
dejado a la AIC-Madagascar gracias al apoyo de la asociación
nacional de Francia.
En 2000 y 2001 la asociación nacional francesa
(Fedération des Equipes Saint Vincent) ha colaborado
en el pago de los gastos de desplazamiento de la animadora
regional AIC para Africa y Madagascar.
La lectura de esta larga lista de colaboraciones, subvenciones,
ayudas, visitas de apoyo de las voluntarias francesas
y de AIC-Madagascar conlleva una idéntica participación
en las relaciones humanas, amistosas y fraternas, que
se han tejido a lo largo de los años, Ya que
como lo señalaron las jóvenes francesas
que nos visitaron: “hemos dado mucho desde el
punto de vista material, económico, incluso físico,
pero hemos recibido aún más en el plano
humano por el amor que hemos compartido y por los invisibles
tesoros que hemos alcanzado al contacto de Madagascar
y de sus habitantes.
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